miércoles, 30 de mayo de 2012

El vaso medio lleno

Logros del “Mayo francés”, a pesar del presunto “fracaso”

 
Se conoce como Mayo francés o Mayo del 68 la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales y los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa occidental, secundada por más de nueve millones de trabajadores; este movimiento estuvo vinculado con la corriente hippie que se extendía entonces.

Internacionalmente, la década de 1960 vivió una serie de cambios a nivel mundial que llevaron al cuestionamiento del sistema de dominación europeo y, sobre todo, estadounidense sobre los territorios coloniales o recientemente independizados de África, Asia y América Latina. El triunfo de la Revolución Cubana y el auge de movimientos izquierdistas en Latinoamérica, y especialmente la guerra de Vietnam generaron un amplio movimiento de solidaridad en gran parte de Europa y de los propios Estados Unidos que canalizaron la oposición al imperialismo.

La magnitud de las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general. Sin embargo, la mayor parte de los sectores participantes en la protesta no llegaron a plantearse la toma del poder ni la insurrección abierta contra el Estado, y ni tan siquiera el Partido Comunista Francés llegó a considerar seriamente esa salida. El grueso de las protestas finalizó cuando De Gaulle anunció las elecciones anticipadas que tuvieron lugar el 23 y 30 de junio.

El movimiento “Mayo francés” se consideró un fracaso porque nunca tuvo una conducción política clara y bien establecida, motivo por el cual el logró de las elecciones anticipadas y la asunción en el poder del Partido Socialista no fue suficiente, debido a que, dicho partido, una vez en el poder no se alejó del viejo estigma de la burocracia partidaria.

A pesar de esto, nadie puede negar la enorme influencia que el movimiento “Mayo francés” tuvo en el resto del mundo. A modo de dar ejemplos, se pueden citar los casos de Estados Unidos (con el movimiento hippie y la revolución sexual), checoslovaca (con la primavera de Praga) y en Argentina con el Cordobazo.

 
En Argentina, en junio de 1966, los militares derrocaban al gobierno radical de Arturo H. Illía, poniendo en marcha una nueva dictadura militar en el país, con el Gral. Onganía como presidente.

Tres años después (1969), una insurrección obrera y estudiantil en la provincia de Córdoba daba un golpe terrible al gobierno militar, abriendo una de las etapas de mayores convulsiones políticas y sociales que hubo en la Argentina.

El Cordobazo, al igual que “Mayo francés”, le gustaba usar el slogan “las barricadas abren el camino” Esto demuestra la enorme influencia que los jóvenes franceses habían desparramado a lo largo del mundo, incentivando el espíritu de lucha, motivando a mantenerse firme en la “trinchera” contra el capitalismo, el autoritarismo y el fascismo.
 
Tal vez haya muchos analistas o historiadores que etiquetan al movimiento de “Mayo francés” como un fracaso, debido a que no lograron todo lo que se proponían, dando la impresión de que quedaron a mitad de camino.

En cuanto a lo que a mí respecta, prefiero ver el vaso medio lleno, y pensar como ese pequeño movimiento que comenzó una vez en París, le sirvió a otros países como faro de esperanza para no resignarse a llevar una vida monótona y llena de aburrimiento, para exigir sindicatos y organizaciones que entiendan a los jóvenes y no sean arcaicas, y, sobre todas las cosas, para reclamar por soluciones serias a los problemas sociales. Esta última idea se podría resumir en uno de los tantos grafitis utilizados en “Mayo francés”: “no le pongas parches, la estructura está podrida”



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