martes, 31 de julio de 2012

Analisis de "La Noble Ernestina"

Capitulo 3: "Sociales"


La elección de uno de los capítulos de este libro no fue sencilla, debido a que cada uno de ellos tenía aspectos interesantes dignos de ser mencionados y destacados.

Después de tanto analizar llegué a la conclusión de que uno de los capítulos más significativos es el tercero, que el periodista Pablo Llonto denominó “Sociales”

¿Por qué este capítulo y no otro? ¿Qué tiene de especial? Una respuesta acertada sería mencionar el hecho de que en esta sección del libro hay un quiebre profundo en la historia: Roberto Noble muere y “Clarín” queda en manos de Ernestina Herrera de Noble, “La Viuda”

A modo de realizar una correcta interpretación de dicho capitulo, lo primero que hay que analizar el motivo del nombre. ¿Por qué se llama “Sociales”?

Si bien el autor no dice explícitamente la respuesta, leyendo entre líneas podemos afirmar que Ernestina tuvo que hacer “sociales” y aprender varias cosas para poder hacerse cargo de la enorme herencia que le había dejado su difunto esposo.

 “Noble manejaba como pocos el don del oportunismo y cada vez que podía se lo explicaba a la fiel Ernestina que lo cuidaba en sus últimos días de enfermo. La bella dama ni se imaginaba que estaba por recibir un imperio y no sólo un diario, pero igual, día a día, aprendía como era aquello de quedar bien con Dios y con el diablo después de haberle arrebatado a cada uno una nube y una tormenta” (Página 102)

“Quedar bien con Dios y con el diablo”, difícil tarea de llevar a cabo para Ernestina que, antes de conocer a Roberto Noble, era una simple bailarina de flamenco que sabia poco y nada del periodismo, y mucho menos de los negocios. Precisamente por eso, Noble la habrá elegido como la futura dueña del diario, porque necesitaba a un ser puro e inocente, a una mujer inexperta que lo tenga a él como único modelo y ejemplo a seguir.

Noble y Ernestina se casaron el 27 de julio en la década del 60, pero antes de casarse, “vio venir su destino y advirtió que tarde o temprano se convertiría en la señora directora. No había tiempo para perder y, para no fracasar, debía copiar cada paso, cada frase, cada pensamiento del amor que se le iba” (Página 106)

Noble, en sus últimos días, le iba inculcando a Ernestina sus ideales políticos y convicciones, que a veces eran contradictorias y poco fáciles de entender, si resaltamos el dato de que Roberto Noble empezó siendo un joven socialista, y termino simpatizando por la derecha, elogiando en más de una oportunidad  a las figuras de Hitler y Mussolini.  A tal punto Noble era admirador fiel de la derecha, que el nombre “Clarín” fue tomado de la revista “Clarinada”, que fue censurada en Argentina en 1940 debido a su estilo fascista y antisemita.

“Ernestina dejó de ser Ernestina el domingo 12 de enero de 1969 a partir de las diez y media de la mañana. Desde aquel momento todos la llamaron “La Viuda” Y comprobó que el apellido Noble no sólo era símbolo de dinero y poder en la Argentina de entonces. Le otorgaba además un prestigio intelectual que no sospechaba” (Página 109)

La muerte de Noble había dejado el terreno limpio para que Frondizi y  Frigerio (íntimo amigo y mentor de Roberto Noble) desplegaran todo el armamento desarrollista y consumaran el sueño del pibe: tener un medio propio.

Frigerio influyó tanto en la vida del Doctor Noble, que fue el que lo inspiró a escribir su libro titulado “Argentina, potencia mundial”. Dicho libro, una vez fallecido Noble, fue leído por Ernestina una y otra vez para comprender los ideales económicos y progresistas de su marido.

Los enemigos de Noble decían que su acercamiento y posterior ligazón con el desarrollismo era una cuestión de intereses que durarían pocos años, y que “Clarín” había recibido un importante préstamo del Banco Nación para la compra de sus primeras rotativas y que esa, y no otra, era la razón del apoyo incondicional que Clarín le brindó a Frondizi desde sus páginas. Con esta historia real, alimentaban además numerosas versiones; entre ellas, la que decían que Frondizi y Frigerio poseían, por vía de testaferros, acciones de la empresa. Cuando los chismes llegaron hasta Ernestina, ella salió a defender a su marido: “Roberto jamás va a entregar una sola acción del diario, el quiere el manejo unipersonal, y el que dice otra cosa es porque no lo conoce” (Página 108)

Noble quería el mandato unipersonal, y Ernestina debía seguir con ese legado y respetarlo. Para eso, tenía que pararse firme y hacerle frente a los “buitres” que se querían apoderar de “Clarín”

Había llegado el momento de dar la cara: Faltaba poco para 1970 cuando tomó la decisión más importante de su vida, aunque sabía que le llevaría un tiempo dar el golpe de timón: “soy la viuda de Noble, y el diario lo tengo que manejar yo sola” (Página 113)

Ernestina tuvo que hacer “sociales” para adueñarse del mundo de Roberto Noble. Tuvo que aprender a hacer periodismo sobre la marcha, a distinguir entre los “buenos” y los “malos” según las conveniencias.