viernes, 29 de junio de 2012

Ley de medios

Cúmplala y hágala cumplir

La antigua ley 22.285 creada en 1980 por los militares ha quedado obsoleta en comparación con la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual.

En primer lugar, cabe destacar que  la ley 22.285 es tan arcaica que su objeto de regulación sólo contempla  a las radios FM como “nuevas tecnologías”. En cambio, en la nueva ley sancionada en la era de Cristina Kirchner, el objeto de la iniciativa es otorgar marco legal a todos los Servicios de Comunicación Audiovisual independientemente del soporte técnico utilizado para su transmisión.

En cuanto a la libertad de expresión, parece una obviedad mencionar que en 1980, debido a la dictadura militar, esa “libertad de expresión” se veía subordinada al concepto de “seguridad nacional”. En contraste, después de 30 años, se garantiza el derecho humano universal al derecho a la información y a la libertad de expresión como lo prevé el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos humanos,
que implica el derecho a recibir, difundir e investigar informaciones y opiniones.

En última instancia en este juego de comparaciones, tal vez uno de los rasgos más importantes sea la protección por el trabajo y producción de contenidos locales, ya que, en la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual, ya que se exige el 70% de producción nacional en las radios y el 60% en la TV.

La nueva ley es sorprendente en varios aspectos, por eso sería conveniente que todos los políticos la cumplan y la hagan cumplir; por eso, con el objetivo de defenderla, es nuestro deber denunciar el incumplimiento de uno de los artículos de ley por parte del diputado Francisco de Narváez. Antes de entrar en detalle, es válido aclarar que este artículo es tan importante, que fue contemplado en 1980 por los militares (en parte) y hasta el dia de hoy no fue modificado.
La ley 22.285 establece en su artículo 45 inciso F:

Artículo 45.- Las licencias se adjudicarán a una persona física o a una sociedad comercial regularmente constituida en el país. Cuando se trate de una sociedad comercial en formación, la adjudicación se condicionará a su constitución regular.
Tanto la persona física, cuanto los integrantes de la sociedad comercial, deberán reunir al momento de su presentación al concurso público y mantener durante la vigencia de la licencia, los siguientes requisitos y condiciones:

Inciso F: No ser magistrado judicial, legislador, funcionario público, ni militar, o personal de seguridad en actividad.

De lo anterior se desprende que ningún legislador puede ni durante el concurso de una licencia ni durante su vigencia ser persona física o integrante de una sociedad comercial que usufructué de la misma. Como ustedes saben Francisco de Narváez es diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires e integrante del Grupo Ávila Inversora.

Por otra parte, otros de los que viola la ley es el Grupo Clarín, ya que la ley estipula que un grupo de multimedios o empresarios no pueden ser dueños de un canal público (en este caso Canal 13) y de un canal privado (en este caso TN) al mismo tiempo.

Como se dijo al principio, es nuestro deber como ciudadanos cumplir y hacer cumplir la ley de medios.



viernes, 22 de junio de 2012

Crónica de una muerte anunciada

El suicidio de Malvinas

645 heridos y más de 1000 muertos. El saldo de muerte que la guerra de Malvinas dejo en Argentina es desgarrador, y más aún cuando se añade el dato de que más de 500 ex combatientes se suicidaron por estrés post-traumático. ¿Por qué tantas muertes? ¿Por qué se perdió la guerra? Hay varias motivos que merecen ser mencionados y explicados.

Una vez concluido el conflicto con Inglaterra en 1982, que tuvo lugar entre el 2 de abril y el 14 de junio de ese mismo año, la última Junta Militar dispuso constituir la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur, que estuvo integrada por seis altos jefes militares retirados (dos por cada fuerza) y presidida por el teniente general  Benjamín Rattenbach. Dicho informe, seria conocido como “el informe Rattenbach”

El Informe Rattenbach, que dejo de ser  secreto gracias a que el  Gobierno de Cristina Kirchner lo difundió en  marzo del 2012, es lapidario respecto de las responsabilidades de la Junta Militar que gobernaba el país, y sentencia de forma categórica: “Ha quedado demostrada la falta de preparación y organización del país para una guerra”

Sin duda alguna el error más grande de la Junta Militar fue pensar que Estados Unidos seria aliado de Argentina por el famoso lema “América para los americanos” y por el “Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca” (TIAR), que establecía que si un país de América (comprendida desde Estados Unidos hasta Argentina) era atacada por una nación extranjera,  los demás estados americanos deberían asistir y ayudar al país agredido.

El justificativo del TIAR para creer que Argentina recibiría el apoyo de los Estados Unidos, queda totalmente obsoleto si ponemos en la balanza el peso de la historia, ya que Estados Unidos e Inglaterra mantuvieron a lo largo de los años (y aún mantienen) un fuerte vinculo cultural, lingüístico y comercial.

Más allá de las supuestas alianzas que no se concretaron, la guerra se perdió por la falta de profesionalidad y experiencia por parte de los soldados argentinos, que dicho sea de paso, la mayoría de los combatientes no eran realmente soldados, sino que se trataban de conscriptos que tenían dos o tres meses de preparación en el servicio militar obligatorio que popularmente se denomino “la colimba” 

 En contraposición, Inglaterra contaba con soldados profesionales, que incluso, fueron capaces de planificar el primer ataque aéreo el 1 de mayo, fecha que es feriado internacional por el dia del trabajador.  Este dato demuestra que los combatientes ingleses eran asalariados y, por lo tanto, no sufrían necesidades y carencias como los jóvenes argentinos,  que no contaban con abrigos adecuados para afrontar  las bajas temperaturas que había en la isla, y que muchas veces no tenían que comer, y eran castigados por sus superiores por robar víveres del almacén.

En relación al clima de la isla, hay que mencionar que la mayoría de los conscriptos eran provenientes de las provincias del norte argentino, donde abundan las altas temperaturas y sensaciones térmicas  durante la mayor parte del año. Realmente fue una desinteligencia enorme mandar a personas del norte a combatir en una isla del sur, en tiempos de otoño y sin el abrigo y calzado adecuado.

En carácter de cierre, es preciso destacar textualmente uno de los párrafos del informe Rattenbach, a modo de que se vea reflejado explícitamente el desconcierto y la desorganización que padecían las tropas argentinas:

En cuanto al planeamiento, “cubrió básicamente sólo la etapa de la ocupación de las islas”. Y por falta de planificación se dio lugar a que “las operaciones posteriores se fueran improvisando y ordenando sobre la marcha”

Este párrafo habla por sí sólo y demuestra que Argentina no estaba preparada y capacitada para encarar una guerra de tamaña magnitud.  Este análisis deja en evidencia el suicidio que se cometió al haber ido a una guerra con “una mana atrás y otra adelante”. El suicidio de una guerra ilógica. El suicidio de Malvinas.



miércoles, 13 de junio de 2012

Los perejiles de los ' 70 y ' 90

Análisis sobre los textos de Feinmann

Es muy interesante como Feinmann desglosa de forma ingeniosa la palabra perejil para criticar las típicas frases que se escuchaban por las calles de Buenos Aires en la época de la dictadura de 1976: “Fulano no había hecho nada, era un perejil”  o “la mayoría de los desaparecidos eran perejiles”

Según Feinmann, se puede desglosar o separar la palabra perejil en “Pérez” y “Gil”, porque “Pérez” representa el anonimato, pues no hay apellido más común que ese. En cuando a “Gil”, es una palabra con carga totalmente negativa en Argentina, dado que un gil, es aquel que no sabe porque actúa y es fácilmente manipulable.

Los mal llamados “perejiles”, eran los periodistas, escritores, obreros, militantes y sindicalistas que creían en un futuro mejor y en encontrar una salida democrática a la crisis pero sin la utilización de las armas. Para la gente común fueron “perejiles” los que terminaron muertos o desaparecidos por ser confundidos con la guerrilla; y para Massot  eran “el aparato sofisticado de superficie” del movimiento subversivo.

Ni una cosa ni la otra. Los periodistas, escritores, amigos y familiares de los montoneros no fueron perejiles, pero tampoco fueron “un aparato sofisticado”, sino que fueron los que dieron la cara. El autor lo deja bien en claro: “No murieron por tontos, murieron por generosos, y ya nadie muere ni se enferma de eso en nuestros días”

En síntesis, se puede afirmar que en el texto “La sangre derramada” se desaprueba rotundamente el término “perejil” para hacer mención a los que murieron injustamente en la dictadura.

En su segundo texto titulado “monólogo del homo-setentista”, Feinmann plantea las criticas que los jóvenes de 1970 le hacen a los de 1990, y como estos últimos responden ante las agresiones.

En este segundo escrito se vuelve a insistir con el término “perejil”, pero esta vez, los perejiles son los jóvenes de 1990; los que usan la imagen del Che Guevara para decorar el cuarto y no como símbolo de la revolución.  Los que hablan de “utopías”  en lugar de proyectos revolucionarios. Los que no conocen el verdadero significado de la prohibición, porque están protegidos por la ley de libertad de expresión.

El último párrafo del “monólogo del homo-setentista” es contundente: “En serio, les tengo lastima. Es verdad, les quitamos todo porque no les dejamos nada. Porque todo lo hicimos nosotros. Porque es nuestro el heroísmo, la generosidad, la entrega, los ideales y el martirio. Ya nadie va a combatir en este país como combatimos nosotros. Ya nadie va a sufrir como sufrimos nosotros. Valió la pena”

Rápidamente sale a la luz la respuesta de los jóvenes de 1990, que prefieren el pacifismo a la violencia y valoran la vida por sobre “la muerte heroica”, que tanto caracterizó el movimiento montonero de los años ’70.


¿Por eso son “perejiles” los jóvenes de los ’90? ¿Por qué preferimos la vida antes que el martirio? ¿Por qué no queremos combatir?

Haría falta recordar, al igual que lo hizo Feinmann, que Rodolfo Walsh perteneció a la época de los ’70 y sin embargo no elogió el camino de las armas. Opto por el poder de la pluma al escribir “Carta abierta a la junta militar”, obra escrita el 24 de marzo de 1977 (por el primer aniversario de la dictadura)  en donde el autor critica abiertamente los hechos y crimines atroces que se cometieron en esa época.

Charly García, Mercedes Sosa y León Gieco, entre otros artistas, optaron por  el camino de la música para manifestarse en contra de las injusticias, sin necesidad de combatir ni recurrir a la violencia y a la muerte.

¿Quiénes son los perejiles? La respuesta es nadie. En los ’70 no fueron perejiles los periodistas, escritores y trabajadores que murieron injustamente por no ser guerrilleros, y en los ’90 no fueron perejiles los jóvenes por ser pacifistas, sino que eligieron otra modalidad para manifestarse.