domingo, 20 de mayo de 2012

Reforma Universitaria

"El camino a la excelencia" que nos falta recorrer.


En 1918, los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba se rebelaron contra un sistema educativo que estaba controlado por la oligarquía y la Iglesia, que pregonaban los valores y la moral de la religión cristiana, la cual consideró inapropiado enseñar las teorías de Darwin y Newton, demostrando de esta forma el arcaísmo de los profesores que preferían dar cátedra de los “Deberes para con los siervos”

La gota que rebalso el vaso fue, sin duda, cuando la Academia de Medicina de la Universidad de Córdoba decide suprimir, argumentando razones morales y económicas, las practicas medicas en el Hospital de Clínicas. Este hecho generó un fuerte revuelo entre los estudiantes, que decidieron tomar la universidad y empezar un movimiento revolucionario.

La reforma universitaria consiguió varios logros que son dignos de ser mencionados: docencia libre (consistía en dictar cursos afines al plan de estudio) extensión universitaria (eran emprendimientos que vinculaban a la universidad con otras actividades sociales) concursos públicos para acceder a la docencia,  participación en la elección de autoridades, creación del centro de estudiantes, las cátedras paralelas (que permitían que los alumnos pudieran optar entre distintos enfoques) y la periodicidad de la cátedra (concursos abiertos y periódicos para permanecer en la cátedra)

Sin duda, para que estos logros pudieran llevarse a cabo, los reformistas tuvieron que atravesar un largo camino lleno de trabas, represiones y dificultades. Un camino, que a nuestra joven Universidad Nacional de La Matanza le falta recorrer.


En cuanto al proceso de votaciones para elegir centro de estudiantes y autoridades, la UNLaM ha demostrado una terrible desorganización. En primer lugar, mientras que en la página 78 de la libreta universitaria se expresa el carácter no obligatorio de las elecciones, algunas autoridades de la facultad recorrieron las aulas para informarles a los alumnos que “era obligatorio votar”, aclaración que se hizo dos días antes del cierre de las mismas.

Algunas personas votaron con la licencia de conducir, otras con el carnet del club, y otros votaron sin ningún tipo de identificación, solo basto con que dijeran su nombre y apellido, lo cual demuestra la poca rigurosidad en el control del proceso electoral, que supuestamente solo se podía hacer con DNI, como indicaban los carteles que estaban por los pasillos.

Además, no hubo anuncios de las elecciones en la radio y en el periódico “EL1”, no hubo debates abiertos de las distintas propuestas y partidos, ni actividades didácticas que incentiven al estudiante a votar.

Por otra parte, en cuanto a la diversidad y renovación de cátedras, es otra cuenta pendiente que la UNLaM tiene con los estudiantes, debido a que si un alumno asiste a clases, por ejemplo, a la mañana, no puede elegir entre varias opciones en ese horario, sino que tiene un profesor determinado en cada turno, y a veces ni siquiera eso.

Hay un caso emblemático que refleja que, por lo menos, se intenta hacer un cambio en este aspecto. Hace pocos años, en la materia “Derecho a la información social”, gran cantidad de alumnos que cursaban a la mañana se quejaron de la modalidad de enseñanza del profesor Zafore. A raíz de dichas quejas, la universidad decidió ofrecer una nueva cátedra, a cargo de una profesora que dicta la materia los sábados en el mismo horario.

La Universidad Nacional de La Matanza es muy joven, apenas tiene 23 años de vida y le falta madurar en muchos aspectos. Seguramente con el tiempo logre conseguir modificar aquellos errores que hoy le impiden crecer. Elecciones y procesos políticos más serios, claros y comprometidos, diversidad de cátedras y enfoques para los estudiantes, y más oportunidades laborales dentro de la universidad, son las metas que la UNLaM deberá proponerse a futuro para recorrer  “el camino a la excelencia” que inico el joven cordobes Deodoro Roca, en 1918.



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