La gota que rebalsó el vaso tuvo lugar el último sábado, en el súperclasico entre "River - Boca", en la ciudad de Mar del Plata, cuando la hinchada riverplatense comenzó a cantar "el que no salta es de Bolivia y Paraguay". Debido a estos cantos que reflejaban xenofobia y racismo, el arbitro del partido, Pablo Lunati, tuvo que detener el encuentro en dos ocasiones.
A raíz de los hechos anteriormente relatados, Joseph Blatter (Presidente de la FIFA) puso en mesa de consideraciones la posibilidad de que, a futuro, los equipos cuyas hinchadas sean racistas, pierdan puntos en el torneo que estén disputando e, incluso, puedan descender de categoría.
Erradicar el racismo y la xenofobia en el fútbol es un fin noble, pero que se convierte en un acto de hipocresía si el problema arrancado de raíz. Joseph Blatter y Julio Humberto Grondona (Vicepresidente de FIFA y presidente de AFA - Asociación del Fútbol Argentino) analizan la quita de puntos por racismo, pero no consideran sancionar y prohibirle el ingreso a las canchas de fútbol a los hombres que generan la mayoría de esos cánticos, hechos de violencia y delictivos: LOS BARRA-BRAVAS!
Se ataca el mal, pero no se ataca sobre aquello que lo genera. Una hipocresía como pocas veces se ha visto. ¿Por qué sera? ¿Por que las soluciones son superficiales y no se trata la cuestión de fondo?
La quita de puntos por racismo no es la solución, si los barra-bravas siguen copando las tribunas, creyéndose los dueños de su club, revendiendo entradas de forma ilegal, extorsionando, y exigiéndoles a los hinchas de verdad, dinero por estacionar sus autos en las inmediaciones del estadio.
Los Barra-bravas son el verdadero cáncer del fútbol, y al día de hoy, en muchos países (entre ellos Argentina), parece que es una enfermedad que no quiere ser tratada por los dirigentes, o mejor dicho, no conviene que sea tratada por los dirigentes. ¿Por que sera?
Además del ambiente fútbolistico, hay que considerar otra cuestión: el racismo y la xenofobia en Argentina es un mal que excede a un simple deporte. ES UN MAL SOCIAL, y que se da hace muchísimo tiempo, por lo tanto, iluso sería creer que por la quita de puntos, la gente no trasladaría sus pensamientos e ideas sociales a un estadio de fútbol.
En resumen: si se ataca el problema del racismo y la xenofobia a nivel deportivo, pero antes no se hace nada a nivel social, todo el esfuerzo sería en vano. Que se ataque este problema, por la sencilla razón que nadie merece ser discriminado por su nacionalidad o lugar de origen, pero mi humilde deseo es, que se arranque el problema de raíz cueste lo que cueste (y por más negocios que se pierdan)



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