Descubra como las aspiraciones presidenciales de Daniel Scioli de cara al 2015 son funcionales para reflejar el carácter autoritario de Cristina Kirchner y las internas en el oficialismo.
“Scioli admitió que quiere ser presidente en 2015”, así fue como “Clarín” titulo la portada del domingo 13 de mayo, anunciando con bombos y platillos el acto de rebeldía de uno de los “soldados” de Cristina Kirchner.
Algunas sutilezas ya denotan las pretensiones de Clarín de construir a Scioli como una persona que se cansó de las subordinaciones y el hostigamiento del Kirchnerismo y como un emprendedor que quiere forjar su propio camino para poder crecer y gobernar sin ningún tipo de trabas. Para poder apreciar esto, ni siquiera hace falta abrir el diario del domingo 13 de mayo, solo basta con leer parte de la bajada: “Fue en la semana que sufrió un fuerte embate del Kirchnerismo con el aval de Cristina”
“Scioli debe responder a la presidenta” – Así se remarcó en las páginas del diario la opinión del vicegobernador Gabriel Mariotto sobre la posible candidatura de Scioli en el 2015. Tal opinión, fue definida por “Clarín” como una “definición de realismo kirchnerista”
¿Definición de realismo kirchnerista? ¿Qué quiere decir “Clarín con esa expresión? Es increíble como el diario intenta a través de pequeñas sutilezas dejar en claro que la realidad del partido kirchnerista se basa en una dependencia y centralidad focalizada en la figura de Cristina Kirchner, debido a que ningún político del oficialismo es fuerte si no cuenta con su respaldo.
“Los votos que Scioli obtuvo en la provincia son de Cristina” – Contundente declaración de Mariotto que termina siendo funcional a las intenciones de “Clarín” de dejar en claro que el partido kirchnerista, más que un partido parece una monarquía donde ninguno de los integrantes que acompañan al rey (o en este caso a la reina) se puede animar a tener espacio y poder propio; y todo aquel que tenga este tipo de aspiraciones dentro del oficialismo, será considerado como un traidor.
A modo de ejemplificar sobre este último punto, sería conveniente transcribir, al igual que hizo “Clarín”, la manifestación del filokirchnerista (vocablo usado por el diario) Martin Sabbatella : “que Scioli haya admitido que quiere ser presidente en 2015 no hace más que explicitar lo que con sus actitudes venia insinuando desde hace mucho y es parte del plan del establishment” (es un término inglés usado para referirse al grupo dominante visible o élite que detenta el poder o la autoridad en una nación)
“Es el candidato del establishment”, volvió a insistir Sabbatella, y al mismo tiempo “Clarín”, para reflejar la intolerancia del partido kirchnerista hacia los proyectos y deseos de crecimiento personales.
Las citas y declaraciones de terceros no son las únicas estrategias de “Clarín” para dejar en claro el carácter autoritario de Cristina Kirchner, sino que además, abiertamente realiza análisis al respecto a cargo del periodista Eduardo Aulicino:
“La misma receta corre para amigos y para quienes intentan moverse con algún grado de criterio y aspiraciones propios: verticalidad absoluta, mecánica. Ese es el mensaje de Olivos, donde cualquier matiz es interpretado como una desobediencia” – Si faltaba alguna certeza de los propósitos de “Clarín” por remarcar el carácter arbitrario y totalitario de la presidenta, con el análisis de Eduardo Aulicino podemos decir que la deuda esta saldada.
Además, en este análisis se vuelve a reforzar el concepto de dependencia absoluta hacia la figura de Cristina Kirchner: “el poder cerrado no genera alternativas ni menos aún ámbitos de decisión política partidaria. Todo, incluida la oferta, se reduce a una decisión personal”
El último punto a analizar del escrito de Eduardo Aulicino, es que por momentos, más que un análisis parecería ser lisa y llanamente una nota de opinión, en la cual hay fragmentos que no tienen ningún tipo de argumentos, justificativos o razón de ser: “el cristianismo no sólo coloca al peronismo orgánico en el papel de aliado de segunda, sino que además le impone hacer la venia”
Es interesante el término utilizado por el periodista: “hacer la venia”. Investigando un poco más podemos revelar los tres significados de la palabra, cuyas connotaciones son altamente funcionales al discurso que “Clarín” sostiene en contra de la presidenta. Estos tres significados son:
1Permiso o licencia para hacer una cosa concedido por una autoridad.2 Perdón de una culpa u ofensa.3 Saludo con una inclinación de cabeza.
Como verán, cualquiera de los tres significados de la palabra “venia” denota como los “subordinados” de Cristina deben pedirle permiso, perdón, e inclinar la cabeza cuando sea necesario.
“Scioli quiere progresar, quiere dejar de pedirle permiso a Cristina y de inclinar la cabeza ante su presencia omnipotente” – este es sin dudas el mensaje que “Clarín” quiso construir en base a las aspiraciones presidenciales de Scioli para el 2015.


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